El lenguaje sexista es androcéntrico, al considerar que nombrando a los hombres se designa a toda la humanidad. El uso del masculino como neutro universal, no solo invisibiliza a las mujeres, sino que puede crear confusión.
La lengua es un sistema de comunicación que evoluciona constantemente, una lengua que no evoluciona termina por desaparecer, el lenguaje crea realidades y a la vez las nuevas realidades producen cambios en el lenguaje. Desde el mismo momento de nacer nuestra identidad se crea como integrante de una familia, inserta en una comunidad dada y en una cultura determinada. La lengua, pues, reproduce la realidad social en la que vivimos, si queremos una sociedad más igualitaria debemos cuidar el lenguaje que utilizamos.
Mediante el lenguaje expresamos nuestros pensamientos, por lo tanto si queremos evitar el sexismo es necesario utilizar un lenguaje que incluya y no menosprecie o excluya a las mujeres. La forma más común del uso del sexismo lingüístico es el uso del masculino como neutro universal.
Tradicionalmente es utilizado el término hombre para designar a toda la humanidad y ello ha contribuido a ocultar la presencia de las mujeres, las aportaciones que han hecho en múltiples campos: literatura, investigación, política, etc.
Las reivindicaciones que desde hace unas décadas han hecho las mujeres están influyendo para que se introduzcan nuevas palabras, para que se nombre en femenino todas aquellas actividades, profesiones que actualmente realizan.
(Extracto de "Una visión de Género... es de justicia")